Este domingo 4 de octubre de 2026, la 20.ª edición de los Juegos Asiáticos llegó a su conclusión oficial en el Estadio Atlético del Parque Mizuho (Estadio Paloma Mizuho), ubicado en la ciudad de Nagoya, Japón. La magna ceremonia contó con la presencia de sus altezas imperiales, el príncipe heredero Fumihito y la princesa heredera Kiko de Japón, quienes asistieron formalmente al acto institucional que marcó el cierre de la justa continental en la región de Aichi-Nagoya. Su participación dio realce a una velada protocolaria que celebró el éxito organizativo y la excelencia deportiva de la sede japonesa.
El protocolo oficial estuvo encabezado por el presidente del Consejo Olímpico de Asia (OCA), el jeque Joaan bin Hamad Al Thani, quien declaró oficialmente clausurados los juegos y apagó el pebetero continental. Uno de los momentos cumbre del programa fue el tradicional relevo de sede: se realizó la entrega simbólica de la antorcha y la bandera de los Juegos Asiáticos a las autoridades de Catar, dado que la ciudad de Doha será la sede de la próxima edición en el año 2030.
La ceremonia también rindió homenaje a los deportistas más destacados en un ambiente de celebración internacional. En un gesto emblemático durante el traspaso de la organización, el campeón olímpico catarí de salto de altura, Mutaz Essa Barshim, asumió un papel protagonista al portar el estandarte de la OCA durante el acto ceremonial. Con esta velada en el recinto de Mizuho, Japón despide con éxito un acontecimiento histórico para Aichi-Nagoya, abriendo formalmente el camino rumbo a Catar 2030.
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