Este miércoles 9 de septiembre de 2026, la ciudad de Oslo se convirtió en el epicentro de la realeza europea y el ámbito diplomático mundial para rendir homenaje al rey Harald V de Noruega en su funeral de Estado. La emotiva ceremonia litúrgica tuvo lugar en la Catedral de Oslo bajo el estricto marco de la denomida "Operación K", el plan logístico minuciosamente organizado para honrar al histórico monarca. Debido al aforo limitado del templo, con capacidad para unas 900 personas, las autoridades noruegas solicitaron que las delegaciones internacionales estuvieran compuestas exclusivamente por los altos dignatarios, prescindiendo de acompañantes o asesores.
El cortejo fúnebre y el servicio religioso contaron con la destacada presencia de miembros de las principales casas reales europeas, quienes expresaron sus condolencias al pueblo noruego. Entre los asistentes destacaron los reyes Felipe VI y Letizia de España junto a la reina Sofía, quienes se sumaron solemnemente a la comitiva que acompañó al féretro a pie. Asimismo, el Reino Unido estuvo representado por el príncipe William en nombre del rey Carlos III y la princesa Ana, mientras que el rey Federico X asistió en representación de la corona de Dinamarca participando en la procesión.
La familia real noruega encabezó los actos con profunda consternación, liderada por los nuevos monarcas, el rey Haakon VIII y la reina Mette-Marit, acompañados por la reina viuda Sonia, la princesa Marta Luisa y los nietos herederos. De forma excepcional, la asistencia familiar también incluyó a Marius Borg Høiby, quien acudió a la conmemoración tras obtener un permiso especial concedido por las autoridades policiales. Con esta histórica y solemne despedida, Noruega y el mundo cierran un capítulo emblemático para dar paso al nuevo reinado.
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