Los Reyes de los Países Bajos y la Princesa de Orange presiden ceremonia de despedida de Thom de Graaf en el Consejo de Estado

En la jornada de este martes, 30 de junio de 2026, la Casa Real neerlandesa se trasladó al histórico edificio del Consejo de Estado, emplazado en el emblemático Palacio Kneuterdijk de La Haya, para asistir a una reunión extraordinaria de gran relevancia institucional. El acto fue convocado con el propósito de celebrar la despedida oficial de Thom de Graaf, quien concluye su destacada labor como vicepresidente de esta institución, órgano consultivo fundamental en la estructura del Estado de los Países Bajos. La ceremonia, que subrayó el profundo respeto de la Corona hacia el servicio público, estuvo presidida por el rey Guillermo Alejandro, quien contó con la compañía de la reina Máxima y su hija mayor, la princesa Amalia, princesa de Orange, en una muestra de la unidad y el compromiso de la familia real con las funciones constitucionales del país.

El desarrollo del evento estuvo marcado por momentos de alta solemnidad y reconocimiento político, congregando a diversas autoridades nacionales de primer nivel, entre ellas el primer ministro Rob Jetten, quien se unió a otros altos dignatarios para rendir tributo a la trayectoria del vicepresidente saliente. El momento culminante de la sesión tuvo lugar cuando el rey Guillermo Alejandro, actuando en su calidad de presidente del Consejo, procedió a condecorar formalmente a Thom de Graaf con el título de Commandeur in de Orde van Oranje-Nassau. Este honor fue otorgado en mérito a una prolífica carrera dedicada al servicio público durante más de cuatro décadas, periodo en el cual De Graaf ha desempeñado un rol determinante en la estabilidad y la gobernanza de las instituciones neerlandesas.

El entorno del Palacio Kneuterdijk se vio realzado por la presencia de la reina Máxima y la princesa Amalia, quienes destacaron por una elección de estilo coherente con la temporada estival y la etiqueta protocolaria de la ocasión. Ambas miembros de la familia real optaron por lucir sofisticados vestidos florales coordinados, destacando el uso de tonalidades vibrantes que reflejaron la frescura del verano. En esta sutil puesta en escena, la reina Máxima lució un diseño en tonos verdes, mientras que la princesa Amalia complementó la estampa familiar con un elegante vestido en tonalidades azules, aportando un toque de distinción visual a esta trascendental despedida constitucional que cierra un ciclo importante en la historia reciente del Consejo de Estado.






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