Este 23 de junio de 2026, los reyes Felipe y Matilde de Bélgica ofrecieron un histórico banquete de Estado en el Castillo Real de Laeken, en Bruselas, para honrar a los emperadores Naruhito y Masako de Japón. Este evento fue el punto culminante del primer día oficial de la visita de Estado de la pareja imperial, organizada para conmemorar el 160.º aniversario de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. La velada, celebrada ante 160 comensales en la Gran Galería, fue atendida por 80 estudiantes del prestigioso instituto de hostelería Ter Groene Poorte de Brujas.
La cita tuvo un significado institucional profundo, ya que marcó el debut de los cuatro hijos de los reyes belgas en un compromiso diplomático de esta categoría. La princesa Elisabeth, heredera al trono, asistió junto a sus hermanos, los príncipes Gabriel y Emmanuel, quienes vistieron de etiqueta. Por su parte, la princesa Eléonore, tras haber alcanzado recientemente la mayoría de edad, protagonizó su esperado debut oficial en un evento de esta envergadura, acompañando a la familia real en este despliegue de máxima formalidad.
El apartado de las joyas destacó por el brillo de las tiaras, piezas fundamentales en el protocolo de la noche. La reina Matilde lució la icónica tiara de las Nueve Provincias, combinándola con un vestido de Armani Privé. La princesa Elisabeth deslumbró al lucir por primera vez la tiara de corona de laurel de Brabante, mientras que la princesa Eléonore hizo lo propio al debutar con una discreta pero elegante tiara con diseño floral que fue adquirida en una subasta. Por su parte, la emperatriz Masako completó su elegante diseño en tono marfil con destellos dorados portando la histórica Tiara de la Madreselva.
La visita de Estado, que se extenderá hasta el 25 de junio de 2026, continuará enfocándose en la cooperación científica, tecnológica y la gestión de recursos entre ambos países. La agenda de los próximos días incluye visitas destacadas al Castillo de Namur, al centro de investigación IMEC, a la Universidad de Lovaina y un recorrido final por los Invernaderos Reales de Laeken. Con este encuentro, Bélgica y Japón reafirman sus vínculos históricos, consolidando una alianza que trasciende lo diplomático para
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