La familia principesca recibe al Papa León XIV en una histórica visita al Principado de Mónaco

El Principado de Mónaco ha sido escenario este 28 de marzo de 2026 de un acontecimiento sin precedentes en la historia moderna al recibir al Papa León XIV en una visita apostólica de gran calado simbólico. El pontífice aterrizó en el helipuerto monegasco a las 9:04 de la mañana donde fue recibido con honores por el Príncipe Alberto II junto a la Princesa Charlene y sus hijos los príncipes Jacques y Gabriella. Durante este encuentro la Princesa Charlene ejerció el histórico "privilegio de blanco" reservado únicamente a las reinas y princesas católicas ante la figura del Santo Padre. Esta llegada marca un hito cronológico fundamental para el Estado europeo ya que han tenido que transcurrir 488 años desde la última estancia de un sucesor de Pedro en territorio monegasco cuando el Papa Pablo III visitó el lugar en 1538.

Tras la recepción inicial en el helipuerto la comitiva se trasladó al Palacio del Príncipe para celebrar una ceremonia oficial de bienvenida y una visita de cortesía privada. Durante este encuentro los soberanos y el Papa León XIV intercambiaron impresiones sobre los ejes centrales de este viaje centrados especialmente en la reflexión sobre el futuro de Europa y el uso responsable de la riqueza en el mundo contemporáneo. La agenda del pontífice también incluyó un profundo mensaje sobre la defensa de la vida y la protección del medio ambiente en sintonía con las preocupaciones ecológicas que el Príncipe Alberto II ha defendido tradicionalmente desde el trono.

La intensa jornada de un día permitió al Papa León XIV mantener un encuentro cercano con la comunidad católica local en la catedral antes de trasladarse al Estadio de Mónaco para oficiar una misa multitudinaria. Este acto religioso representó el momento de mayor calado social de la visita permitiendo a miles de fieles participar en una liturgia histórica por su carácter excepcional. Tras concluir los actos programados la familia principesca acompañó nuevamente al Santo Padre hasta el helipuerto para una ceremonia de despedida oficial antes de su regreso al Vaticano al caer la tarde.











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