La Familia Real danesa inicia su tradicional estancia estival en el Castillo de Graasten

Este lunes 6 de julio de 2026, la Familia Real de Dinamarca ha dado inicio de manera oficial a su tradicional temporada de vacaciones en el Castillo de Graasten, ubicado en la región de Jutlandia Meridional. El rey Federico X y la reina Mary llegaron al histórico recinto acompañados por tres de sus hijos: el príncipe heredero Cristián, el príncipe Vicente y la princesa Josefina. La jornada, que marca el comienzo de su retiro estival, incluyó un posado familiar frente al castillo, simbolizando la continuidad de una arraigada costumbre monárquica en un entorno de especial significado emocional para la dinastía.

La llegada de los monarcas estuvo marcada por los actos protocolarios que definen esta celebración anual. La recepción oficial fue encabezada por el alcalde de la Municipalidad de Sønderborg, Erik Lauritzen, quien brindó la bienvenida a los miembros de la realeza frente al antiguo ayuntamiento. Tras este saludo institucional, la familia real cumplió con la tradición de realizar una caminata a pie desde la plaza de Torvet hasta las puertas del Castillo de Graasten. Durante el recorrido por la calle Slotsgade, los reyes y sus hijos pudieron saludar de cerca a los cientos de ciudadanos que se congregaron para expresar su afecto a la familia real. En esta ocasión, se registró la ausencia de la princesa Isabella, quien no pudo participar en el evento debido a los compromisos derivados de su reciente graduación de bachillerato.

El verano de 2026 cobra un matiz conmemorativo de gran relevancia para la Corona, ya que se cumplen exactamente 90 años desde que la familia real comenzó a utilizar esta residencia para sus estancias estivales, una costumbre instaurada en 1936 por los reyes Federico IX y la reina Ingrid. Durante el periodo vacacional, que se extenderá a lo largo del mes de julio, la presencia de la familia se verá complementada por el yate real Dannebrog, el cual permanecerá atracado en los muelles de Sønderborg como símbolo distintivo de la estancia de los monarcas en la región. Esta temporada en Graasten reafirma el vínculo histórico y afectivo que une a la monarquía danesa con los habitantes de Jutlandia Meridional, consolidando un espacio de descanso que ha sido testigo de múltiples generaciones de la realeza.






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