La princesa heredera Mette-Marit de Noruega a la espera de un trasplante de pulmón

 La Casa Real de Noruega afronta uno de sus momentos más delicados tras confirmarse que la princesa heredera Mette-Marit se encuentra en una situación médica crítica. El pasado 5 de junio de 2026, la institución oficializó su inclusión en la lista de espera para un trasplante de pulmón, una medida de urgencia adoptada ante el severo y rápido deterioro de la fibrosis pulmonar crónica que padece. Durante una comparecencia en el Hospital Universitario de Oslo, su neumólogo, el profesor Are Holm, advirtió con dureza que, sin esta intervención quirúrgica, la expectativa de vida de la princesa podría reducirse a únicamente un año. Esta realidad clínica ha obligado a la esposa del príncipe Haakon a suspender por completo y de forma inmediata toda su agenda institucional.

La enfermedad, diagnosticada originalmente en 2018 como una variante inusual y progresiva de fibrosis pulmonar —patología incurable que endurece el tejido pulmonar—, ha entrado en una fase terminal. Los escáneres médicos de los últimos seis meses revelaron un incremento masivo del tejido dañado, lo que provocó una severa insuficiencia respiratoria. De hecho, en sus recientes apariciones públicas, como las celebraciones del Día Nacional de Noruega, la princesa se vio obligada a portar de forma continua una cánula nasal con suministro suplementario de oxígeno. El equipo médico del Hospital del Reino de Oslo ha enfatizado que Mette-Marit se someterá estrictamente al protocolo nacional de asignación de órganos por orden de gravedad, aclarando que no recibirá ningún trato de favor ni privilegios por su estatus real. La viabilidad del procedimiento se enfrenta ahora a una compleja carrera contra el tiempo, condicionada por la escasez de donantes —en Noruega solo se realizan entre 30 y 35 trasplantes de pulmón al año— y los estrictos criterios de compatibilidad de tamaño y grupo sanguíneo.

Esta crisis de salud impacta de forma directa en la estructura de la Familia Real, ya afectada por un año convulso debido al proceso judicial de Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa. Ante la gravedad de la situación, el entorno íntimo se ha reorganizado de urgencia: el príncipe Haakon canceló precipitadamente un viaje oficial a Japón para regresar a Oslo, mientras que su hija, la princesa Ingrid Alexandra, paralizó sus estudios universitarios en Sídney, Australia, para retornar de inmediato a su país. Asimismo, las celebraciones oficiales previstas para agosto con motivo de sus bodas de plata han quedado completamente aplazadas. Desde el palacio real se ha comunicado que no se emitirán nuevos informes sobre su estado hasta que la intervención quirúrgica se haya consumado de manera definitiva.



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