La familia real británica enfrenta un nuevo momento de incertidumbre tras conocerse el delicado estado de salud de la princesa Michael de Kent. A sus 81 años, la aristócrata y prima política del rey Carlos III se encuentra gravemente enferma y postrada en cama tras haber sufrido un derrame cerebral, según han informado diversos medios británicos como el Daily Mail.
Este revés se suma a una serie de complicaciones que han afectado la salud de Su Alteza Real en los últimos años. La princesa aún lidiaba con las secuelas de una caída que había sufrido en diciembre del año antepasado, en la que se fracturó ambas muñecas. Además, su historial médico incluye una cirugía cardíaca previa y una batalla prolongada contra la fatiga crónica derivada de un contagio causado por la pandemia en 2020.
Actualmente, la princesa se encuentra inmovilizada en su residencia oficial del Palacio de Kensington, donde requiere asistencia médica permanente. Aunque representantes de la aristócrata han expresado su gratitud por las muestras de afecto y preocupación recibidas por parte del público, han sido tajantes al señalar que no realizarán comentarios adicionales sobre asuntos médicos privados.
El Palacio de Kensington mantiene hasta ahora un estricto hermetismo sobre su evolución, siguiendo la tónica de discreción que caracteriza a la institución en temas de salud personal. La noticia ha causado un hondo impacto en el entorno de la monarquía, dado que la princesa ha sido, durante décadas, una de las figuras más activas y conocidas de la familia real extendida.
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