La Enigmática Tiara Cartier de Anastasia de Grecia

La historia de las emblemáticas joyas suele estar ligada a linajes milenarios, pero la Tiara Cartier de la princesa Anastasia de Grecia rompe el molde. Es el relato de una pieza que simbolizó el ascenso de una plebeya estadounidense al Olimpo de la realeza europea, financiado por el vertiginoso auge industrial de los Estados Unidos de principios del siglo XX. Antes de ser princesa, Anastasia fue Nonie May Stewart, una joven nacida en Ohio en 1878. Su vida no estuvo exenta de algunos dramas o controversia desde el inicio, ya que su primer matrimonio ocurrió cuando apenas tenía 16 años de edad, por esta razón, su fecha de nacimiento tuvo que ser alterada en su acta de matrimonio para que el enlace fuese declarado como legal de acuerdo a las leyes estadounidense. Sin embargo, después de cuatro años de casada se divorció sin haber tenido hijos. Posteriormente, el destino de Anastasia cambiaría radicalmente al casarse con el industrial William Bateman LeedsConocido como el "Rey de la Hojalata", Leeds controlaba el 90% de la industria de este metal en Norteamérica. Al enviudar en 1908, tras solo ocho años de matrimonio, May heredó la asombrosa cifra de 35 millones de dólares, convirtiéndose en una de las mujeres más ricas del mundo y en el objetivo de una aristocracia europea que, aunque orgullosa, comenzaba a quedarse sin fondos.

En 1913, años antes de imaginar que portaría un título real, la entonces Sra. Nancy Leeds encargó a la prestigiosa casa Cartier la creación de una joya que estuviera a la altura de su inmensa fortuna. El resultado fue una impresionante tiara de diseño arquitectónico compuesta por una serie de bucles interconectados de platino y brillantes. De cada uno de estos bucles pendían grandes diamantes y perlas en forma de gota que se alternaban rítmicamente, otorgando a la pieza un movimiento y una elegancia únicos. Esta obra maestra quedó inmortalizada para la posteridad en un célebre retrato realizado por Giovanni Boldini, el pintor de referencia de la alta sociedad de la Belle Époque, quien supo capturar el brillo y la sofisticación de la futura princesa. En 1914, en la paradisíaca isla de Capri, Nancy conoció al príncipe Cristóbal de Grecia y Dinamarca, el hijo menor del rey Jorge I. A pesar de que ella era una divorciada estadounidense y diez años mayor que él, el flechazo fue mutuo.


Inicialmente, la familia real griega se opuso tajantemente a la unión. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial cambió las reglas del juego. Tras el conflicto, con la dinastía griega en el exilio y con una necesidad urgente de apoyo financiero, la fortuna de Nancy dejó de ser un estigma para convertirse en una bendición. En 1920, la pareja finalmente se casó; ella se convirtió a la fe ortodoxa y adoptó el nombre de AnastasiaAunque Anastasia fue retratada con su tiara en 1917 —apareciendo incluso en la portada de la revista Tatler como reconocimiento a sus generosas donaciones al esfuerzo bélico—, el destino no le permitió lucirla en el esplendor de las cortes europeas. Poco después de su boda y de la restauración de la monarquía, se le diagnosticó un cáncer terminal. Debido a los constantes periodos de exilio y a su frágil salud, no existen fotografías de la princesa luciendo la diadema en eventos de Estado.

Finalmente, la princesa Anastasia falleció en Londres en 1923. A su muerte, su inmensa herencia se dividió entre su hijo, William Bateman Leeds Jr., y su esposo, el príncipe Cristóbal. En 1926, los ejecutores del patrimonio encargaron a Cartier la venta de sus joyasA partir de ese momento, el rastro de la enigmática tiara se vuelve difuso. Mientras que se sabe que otras piezas, como sus famosas esmeraldas, fueron adquiridas por figuras como Lady Deterding, la tiara de bucles desapareció del ojo público. Para muchos historiadores, la pieza pudo haber sido desmontada por Cartier para reutilizar sus valiosas piedras, dejando como único testigo de su existencia los lienzos de Boldini y las fotografías de una mujer que compró su entrada a la historia a base de acero y determinación.

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